113

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«Subieron tambaleándose dentro del 113 a unas cuadras desde la terminal. El nenito le decía; quiero ahí. La madre (supongo que era la madre) le aconsejaba: ahí no tenés de dónde agarrarte! Yo estaba sentada en mi lugar favorito, al fondo a la derecha. El nene ofuscado con su capricho tironeó a la madre hasta conseguir treparse a lado mío. Los tonos de la madre empezaron a elevarse: Que te vas a caer, quedate quieto, agarrate de tu hermana. En cambio, yo sí tenía de donde agarrarme. La chica me pedía el asiento sin pedirlo. Yo me dí cuenta, pero era mío. Me lo había ganado. Todos los días me voy hasta la terminal para empezar de cero y sentada. Igual, algo dentro mío me hace pensar siempre en las otras personas y ofrecerle mi ayuda; aunque mi «otro» dentro mío, me decía: vos también sos persona y el bondi está vacío»

By | 2017-10-01T15:41:45-03:00 octubre 1st, 2017|Escritos|Comentarios desactivados en 113

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